La concentración es la capacidad de mantener la atención sostenida en el temario sin ceder a distracciones (móvil, notificaciones, pensamientos rumiantes). No es un rasgo fijo: se entrena y se degrada según los hábitos que rodean al estudio.
Prácticas que multiplican la concentración:
- Bloques Pomodoro (25-50 min de trabajo + 5-10 de descanso).
- Móvil fuera de la habitación (no en la mesa, no boca abajo — fuera).
- Espacio dedicado y despejado.
- Ritmo constante (empezar siempre a la misma hora ayuda al cerebro).
- Descanso real entre bloques (no scroll, no redes).
- Ejercicio físico diario (mejora la atención sostenida).
Ejemplo real: dos opositores echando 6 horas al día en la silla. El primero, sin móvil, con bloques Pomodoro y descansos activos, hace unas 4,5-5 horas efectivas. El segundo, con móvil al lado y notificaciones activas, hace 1,5-2 horas efectivas. En 6 meses la diferencia es abismal.
Consejo: la concentración no depende de la fuerza de voluntad — depende del entorno. Elimina la fricción y la concentración aparece sola.