El descanso no es tiempo perdido: es la fase en la que el cerebro consolida lo estudiado (durante el sueño profundo) y recupera capacidad de atención. Un opositor que estudia 10 horas sin dormir bien rinde menos que uno que estudia 6 horas descansando.
Descanso bien entendido:
- 7-8 horas de sueño nocturno (imprescindibles para memoria a largo plazo).
- Un día libre a la semana completamente desconectado.
- Descansos activos entre bloques (pasear, estirar, no scroll).
- Vacaciones cortas cada 2-3 meses de preparación intensa.
- Ocio no cognitivo (deporte, naturaleza, contacto humano).
Ejemplo real: los mejores preparadores insisten en la regla "6+1": 6 días de estudio serio + 1 día completamente libre. Los opositores que estudian 7/7 llegan al examen agotados y con peor rendimiento que los que descansan bien. El sistema nervioso no admite atracones sostenidos durante meses sin coste.
Consejo: dormir bien no es un lujo — es parte del plan de estudio. Sacrificar sueño para meter más horas es un mal negocio: baja la concentración del día siguiente y compromete la consolidación de lo aprendido.