La ventilación táctica es la maniobra bombera consistente en abrir o cerrar aberturas de forma coordinada con el ataque al fuego, para gestionar los flujos de humo y aire dentro del compartimento incendiado. Bien hecha, mejora dramáticamente la visibilidad, baja la temperatura y facilita salvamentos; mal hecha, puede provocar flashover o backdraft.
Modalidades:
- Ventilación natural: aprovecha el tiro térmico abriendo huecos altos.
- Ventilación forzada por presión positiva (PPV): introduce aire con ventilador en la entrada.
- Ventilación por extracción: saca aire mediante ventilador en salida.
- Ventilación hidráulica: se utiliza el efecto Venturi de la lanza para extraer humo por una ventana.
Ejemplo real: en un incendio en 3ª planta de vivienda, con humo denso y temperatura alta, la ventilación forzada por presión positiva coordinada con la lanza permite bajar 100-200 ºC la temperatura interior en 30 segundos y ver claro para localizar víctimas. Pero si se ventila mal (abrir puerta sin lanza lista), el fuego crece violentamente.
Consejo: la ventilación NO se decide sola — se coordina con el jefe de intervención y el equipo de ataque. Una ventilación sin lanza preparada es un error grave.