Aspirante es la figura jurídica que designa a quien ha presentado su solicitud a una convocatoria pública. La condición nace con la inscripción y se mantiene mientras dure el proceso — o hasta que quedas eliminado o retiras tu candidatura por escrito.
La palabra se usa en la documentación oficial (BOE, listados del tribunal, actas) para diferenciarla de otras figuras: candidato (en fases avanzadas), opositor (uso coloquial), funcionario (quien ya ha tomado posesión).
Ejemplo real: a la última oposición de Policía Nacional se presentaron 45.000 aspirantes para 2.634 plazas — la lista provisional los identifica por DNI y apellidos, no por orden de nota.
Ser aspirante te da derechos concretos: acceso al recinto del examen, revisión del ejercicio, presentación de alegaciones, información sobre el estado del proceso. Y también deberes: acreditar la identidad, respetar el reglamento del tribunal y presentarse en la fecha y hora publicadas.