La defensa personal policial es la formación técnica en técnicas de intervención física para reducir a un individuo minimizando el daño a él y a los agentes. En España se basa en principios del judo, aikido, jiu-jitsu y sistemas mixtos, adaptados al marco jurídico del uso proporcional de la fuerza.
Objetivos:
- Neutralizar la resistencia sin lesionar de forma grave.
- Aplicar controles articulares (llaves de muñeca, codo, hombro) para inmovilizar.
- Realizar proyecciones y derribos seguros.
- Usar la defensa extensible con precisión — nunca cabeza ni zonas vitales salvo peligro grave.
- Aplicar el esposado técnico en decúbito prono o de pie según el nivel de agresividad.
Escalada del uso de la fuerza (modelo clásico en 5 niveles): 1) presencia disuasoria; 2) verbalización/órdenes; 3) control físico blando (agarres); 4) técnicas fuertes (defensa, spray); 5) uso del arma de fuego. El agente debe usar el nivel mínimo suficiente y subir progresivamente si no cesa la agresión.
En pruebas físicas de acceso hay una parte específica (arrastre de maniquí, dominadas, salida progresiva…). Ya en escuela se dedican centenares de horas a defensa personal.