La prueba oral obliga al opositor a exponer un tema o supuesto en voz alta ante el tribunal, sin ayuda de material. Es la prueba que más nervios genera: además del contenido, se valora la estructura del discurso, la claridad de la exposición, la capacidad de defensa ante preguntas y la seguridad en la comunicación.
El formato habitual: se sacan por sorteo 2-3 temas del programa, el opositor elige uno, dispone de 10-20 minutos de preparación con folio en blanco y expone durante otros 20-30 minutos. Al finalizar, el tribunal puede formular preguntas de matiz.
Ejemplo real: en las oposiciones al Cuerpo de Secretarios de Ayuntamiento 2024, el opositor sortea 3 temas del programa (más de 90 temas), elige 1 y dispone de 20 minutos de preparación + 45 de exposición. El tribunal puede preguntar durante 15 minutos adicionales.
La clave para superarla es simular exposiciones grabándose y viéndose después. La mayoría de opositores tiene el tema aprendido pero pierde puntos por muletillas, saltos de tema o incapacidad de sostener el ritmo 30 minutos seguidos.