Entrar por los pelos es obtener plaza estando a décimas o centésimas del último aspirante que también entró. Cerraste el listado a puntas de flecha: si hubieras fallado una pregunta más o si un mérito no te hubieran contado, te habrías quedado fuera.
Es una forma más intensa de raspar nota. Raspar puede ser aprobar por 0,5 puntos; entrar por los pelos es aprobar por 0,05 o 0,10 sobre la nota de corte definitiva.
Ejemplo real: en la oposición Bombero de la Comunidad de Madrid 2023, con 82 plazas convocadas y corte final 7,42 sobre 10, el número 82 entró con exactamente 7,42 y el número 83 se quedó con 7,41. Ese aspirante "entró por los pelos".
Tras años de opositar, entrar por los pelos suele generar más emoción que sacar nota alta: es la evidencia de que el esfuerzo fue justo el necesario y compensa años de sacrificio. También activa una fase de síndrome del impostor temporal — normal, pero se supera.