Raspar nota es aprobar por muy poco margen: sacar la puntuación justa para pasar de fase o entrar en plaza, sin ningún colchón. Es un aprobado válido a todos los efectos jurídicos, pero psicológicamente incómodo: cualquier error extra habría dejado fuera.
El término tiene un matiz de alivio, no de orgullo. Se usa mucho al comparar notas entre compañeros: "yo rasp raspé con un 5,2" frente a "yo peté con un 8". Ambos aprueban, pero llegan al listado en posiciones muy distintas.
Ejemplo real: en la oposición Auxiliar Administrativo Ayuntamiento de Getafe 2024, con corte teórico de 5 sobre 10, quien sacó 5,05 "raspó" la fase. Pasó a méritos pero salió al final del listado provisional. Al elegir plaza, apenas quedaban destinos y turnos disponibles.
Raspar la nota de un eliminatorio es aceptable; raspar la nota final (con méritos incluidos) suele significar plaza lejos o turno tarde, sin capacidad de elegir. La expresión sirve para gestionar expectativas después del examen.