La lectura activa es la que se hace haciéndose preguntas, resumiendo mentalmente y anotando dudas mientras se lee — el opuesto de recorrer líneas con la mirada esperando que "algo se quede". Es una de las técnicas con mayor rendimiento por hora invertida.
Elementos de una lectura activa bien hecha:
- Antes de leer, mirar el índice y anticipar de qué va el tema.
- Cada 2-3 párrafos, pararse y resumir en voz alta.
- Anotar las preguntas que te haces (será material de repaso).
- Subrayar solo lo esencial (si subrayas todo, no subrayas nada).
- Al terminar, cerrar el manual y escribir un resumen de memoria.
Ejemplo real: en un tema de 15 páginas sobre Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, la lectura activa (con paradas, preguntas y resumen final) tarda unos 45-60 minutos, frente a los 20 minutos de una lectura pasiva. Pero al día siguiente el opositor activo recuerda el 70-80% frente al 20-30% del pasivo.
Consejo: leer el temario con boli y libreta al lado. Si no anotas nada, es señal de que la mente no está trabajando el texto.