El repaso activo es cualquier técnica que obliga al cerebro a recuperar la información de memoria, no a reconocerla. Es la diferencia entre responder un test y releer los apuntes: el primero fija, el segundo casi no.
Formas de repaso activo:
- Test tras cada tema (banco de preguntas).
- Escribir el esquema de memoria y comparar con el original.
- Explicar el tema a otra persona (o grabarse explicándolo).
- Responder las preguntas anotadas en la lectura activa.
- Fichas Anki con pregunta-respuesta.
Ejemplo real: estudios de psicología cognitiva (Roediger & Karpicke, 2006) demostraron que estudiantes que repasaron con test recordaron un 61% del contenido a la semana, frente al 40% de quienes releyeron. En oposición esa diferencia es la que separa a un aprobado de un suspenso.
Consejo: nunca cerrar un tema sin haberlo probado en test o explicación oral. Un tema "leído" no está estudiado hasta que se ha recuperado activamente al menos una vez.