Morir en el intento es presentarse a una convocatoria aun sabiendo que no se tiene todo el temario preparado. No se hace por sacar plaza, sino por otros motivos concretos: rodaje, medir el nivel real frente al tribunal, entrar en bolsa aunque sea al final, o simplemente perder el miedo escénico al examen.
Es una estrategia válida siempre que se sepa lo que se hace. Los preparadores lo recomiendan la primera convocatoria si el opositor lleva menos de un año estudiando: presentarse "a morir" enseña más sobre el proceso que 20 simulacros caseros.
Ejemplo real: a la oposición Auxiliar Administrativo Estatal se presentan cada año miles de opositores que llevan solo 6-8 meses estudiando y les faltan 15 temas. Aprueban una minoría, pero todos salen con información valiosa: cómo son las preguntas reales, cómo funciona el tribunal, cómo se gestionan los nervios el día del examen.
Consejo: si vas a "morir en el intento", vete al examen con calma pero con seriedad. Nada de irse a mitad. Aprovecha para practicar la gestión del tiempo, familiarizarte con el formato y detectar tus flaquezas reales.