En jerga opositora, clavar una pregunta significa responderla con total seguridad, sin dudar entre opciones y sin necesidad de volver a leerla. Es la señal de que el estudio de ese punto del temario está sólido.
La expresión se extiende también al examen completo: "clavar el test" = terminar seguro de más del 90% de las respuestas. Y a los simulacros: "clavé 55 de 60" = respondí con seguridad esa proporción.
Ejemplo real: un opositor que ha estudiado la Constitución Española 6 veces suele "clavar" cualquier pregunta sobre artículos 14-38 (derechos fundamentales). Son la parte más repetida del temario y la que primero llega al automatismo.
La sensación de "clavar" es psicológicamente clave: reduce ansiedad durante el examen y libera tiempo mental para las preguntas difíciles. Los preparadores insisten en clavar el 60% fácil antes de pelearse con el 20% duro.